Gracias a las nuevas tecnologías hoy en día la ciencia es capaz de hacer algunos descubrimientos y avances que hace un par de décadas ni imaginaríamos.

Aquí vamos a hablar del tema de las adicciones a nivel genético. A pesar de la importancia de la genética y los descubrimientos que aquí abordaremos en las próximas líneas no hay que restarle valor a los muchos factores que afectan a las adicciones (factores sociales, familiares, contextuales, socioeconómicos) ya que se ve influido por multitud de características.

 

Como comentábamos, la ciencia ahora nos permite visualizar más características biológicas y fisiológicas del cerebro adicto. Así pues, se ha demostrado que existe una un gen llamado DARPP-32 que tiene un importante papel en numerosos grupos neuronales y sobre todo en la dopamina, que tiene una gran relevancia en las adicciones. En diversos experimentos con ratones en los cuales a un grupo se les modificaba para que no tuviesen ese gen, se les daba cocaína y tras el paso del tiempo y la muestra de cocaína, el grupo de ratones modificados sin el gen, no desarrollaban ningún tipo de dependencia. Sin embargo los ratones que no eran modificados, si desarrollaban una dependencia por la cocaína. La mutación supuso también que disminuyera la motivación por la comida y el agua, probando así la importancia en los mecanismos de aprendizaje y motivación, que cobran gran importancia en las adicciones y patrones de conducta. Además de tener control sobre la dopamina, se ha comprobado gran relación entre este gen y algunas patologías como la depresión o la esquizofrenia, además de las adicciones.

Junto con el estudio anterior, se ha evidenciado una gran relación con la cafeína, además de algunas drogas de abuso, como la cocaína o las anfetaminas. En un estudio parecido al anteriormente mencionado, unos ratones sin dicho gen comparados con unos ratones normales, se les administró cafeína, la cual duraba más tiempo en los ratones que sí tenían el gen. No significa que los ratones sin el gen no obtuviesen los efectos de la cafeína. Lo que provocaba el aumento de la duración era la proteína, al igual que pasaría con la duración de los efectos de la cocaína y las anfetaminas, que durarían más en el cuerpo y sería más probable un desarrollo mayor de la adicción.

El DARPP-32 no ha sido el único descubrimiento en los últimos años. Ahora hablaremos de la proteína ANKK1. Aunque el nombre no nos suene a nada esta proteína cobra gran relevancia en muchos de los procesos de los que hemos hablado ya, como por ejemplo, es una proteína muy relacionada con el sistema dopaminérgico y su relación con el sistema de aprendizaje y con las adicciones. Además, el descubrimiento más impactante ha sido la localización espacio-tiempo, ya que ahora sabemos que dicha proteína no solo está en células de un cerebro adulto, sino que es creada en el periodo embrionario y tales células asumen un importante número de funciones clave en la actividad nerviosa. Esto implica que ya en los primeros momentos del desarrollo del sistema nervioso central se podría estar comenzando a configurar la predisposición individual a diversas patologías multifactoriales de la conducta, como son las adicciones a sustancias de abuso o incluso otras patologías.

En conclusión, podemos estar orgullosos ya que ahora conocemos más sobre nuestro cerebro y su comportamiento y emprender acciones para la solución de ciertas características de la psicología en las adicciones.

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