El estigma ligado al consumo de sustancias es un hecho social que conlleva consecuencias en el día a día de las personas que presentan un trastorno por consumo de sustancias (TCS). La presencia del estigma en la sociedad favorece la aparición y el mantenimiento de conductas discriminatorias por parte de la población hacia las personas que consumen drogas (Rovira et al., 2024).

Las investigaciones evidencian que las personas con TCS presentan más estigma-discriminación (ED) en comparación con otros trastornos psicológicos, como puede ser en el trastorno bipolar o en la esquizofrenia. Esto sucede debido a la creencia de que la persona que consume es la principal responsable de iniciar y mantener la conducta de consumo (Cassiani-Miranda et al., 2019).

En un metaanálisis de Kulesza et al, contemplaron que entre el 47 % y el 86 % de las personas que consumían sustancias habían sido estigmatizadas y discriminadas por ello. Además, observaron que el ED era más frecuente en situaciones de abuso de sustancias, frente al ED asociado a delitos y al grupo étnico (Cassiani-Miranda et al., 2019).

El estigma tiene repercusiones significativas en personas con TCS, siendo un estímulo estresante que afecta de forma negativa en su calidad de vida, suponiendo una limitación para la entrada a los servicios sanitarios. Igualmente, el fenómeno de la estigmatización genera una peor imagen de la salud, tanto a nivel físico como a nivel mental y, además, la persona que sufre este fenómeno necesita mayor tiempo de recuperación en el proceso de tratamiento (Cassiani-Miranda et al., 2019).

Es esencial señalar que el consumo de sustancias no solo presenta efectos a nivel sanitario, ya que a nivel social presenta una importante repercusión en la vida de la persona. Por esta razón, resulta indispensable un abordaje integral a nivel social y a nivel sanitario, con la finalidad de proporcionar un tratamiento completo y holístico (Calderón, 2021).

¿Qué es el estigma?

El estigma es un fenómeno de carácter social que conlleva etiquetas negativas y discriminación hacia una persona o un conjunto de personas por una enfermedad, rasgo, conducta o carácter que no es apropiado o se considera como moralmente incorrecto por la sociedad. Estas atribuciones negativas provocan la exclusión social y la discriminación de las personas que son estigmatizadas, teniendo una repercusión significativa en su autoestima y en el estado de ánimo (Rovira et al., 2024).

¿Qué es el estigma en adicciones?

Las adicciones a sustancias se relacionan con el fenómeno de estigmatización (Sapag y Velasco, 2020). La mayoría de las personas que presentan un consumo de sustancias sufren este fenómeno (Pascual y Pascual, 2017).

Con relación al abuso de sustancias, las personas que consumen tienden a ser menospreciadas y reciben un trato desigual con motivo del consumo. Este estigma se relaciona con la idea de que el consumo de sustancias es intolerable y deshonesto, con la consiguiente exclusión de la persona. Además, cabe destacar que, según la droga utilizada, el estigma es distinto. Las sustancias que no son legales producen un estigma mayor, ya que además pueden llevar a considerar a las personas como delincuentes. En cambio, en el caso de las sustancias legales (alcohol y tabaco), la persona tiende a ser menos estigmatizada (Rovira et al., 2024) al estar “mejor visto” socialmente.

Tipos de estigma

Se pueden señalar tres tipos de estigma en adicciones: el autoestigma, el estigma social y el estigma en el área sociosanitaria. El autoestigma se relaciona en numerosas ocasiones con la vergüenza. En este caso, el estigma no solo es externo y la persona lo interioriza, admitiendo los estereotipos y los prejuicios como propios, lo que repercute en su autoestima y en su bienestar. El estigma social aparece en la mayoría de los casos por el desconocimiento sobre lo que es una adicción. En el estigma en el sector sociosanitario con población adicta, existe una tendencia a etiquetar de forma negativa, aún sin escuchar a la persona (Pascual y Pascual, 2017).

Impacto y consecuencias del estigma en adicciones

El autoestigma provoca efectos negativos en la vida de las personas que consumen sustancias, tanto a nivel de salud, como a nivel social y personal. En el área de la salud, la persona se suele negar a pedir ayuda o apoyo.  Aparecen con frecuencia sentimientos de vergüenza o culpabilidad y las personas suelen retirarse pronto del tratamiento. A nivel social, el autoestigma conlleva a la marginación y al aislamiento social. Este aislamiento facilita que la persona tenga mayor dificultad de acceso en el ámbito laboral. A nivel personal, la persona experimenta culpabilidad, enfado y sentimientos de desesperanza. Todos estos factores mencionados producen un desgaste emocional, dificultando el proceso de recuperación de la persona (Rovira et al., 2024).

Es preciso señalar que el fenómeno de la estigmatización presenta también efectos en el área social y familiar, lo cual se denomina estigma por extensión o estigma por asociación (Calderón, 2021).

En resumen, según González (2024) las personas con TCS presentan un mayor desafío: por una parte, la situación dañina que experimentan a nivel de salud y por otra, los estereotipos y la falta de igualdad. Estos estereotipos conllevan un impacto en el inicio del tratamiento por consumo, durante la intervención y después de finalizar el tratamiento (González, 2024).

Cómo combatir el estigma

La sociedad científica Socidrogalcohol sugiere la puesta en marcha de un programa de concienciación, con el fin de disminuir la estigmatización de las personas con TCS, mediante un plan que propone lo siguiente (Pascual y Pascual, 2017):

  • Fomentar un enfoque holístico, en el que se tenga en cuenta tanto la parte física, como la psíquica y social, con el fin de alcanzar la recuperación de la persona.
  • Solicitar instituciones sanitarias centradas en las necesidades de los pacientes y de sus familiares.
  • Favorecer la psicoeducación sobre la adicción como enfermedad y facilitar la integración social de las personas que son estigmatizadas.

Una de las soluciones óptimas es incorporar historias de superación y vivencias enriquecedoras de personas con TCS (León, 2024). Estas historias pueden enfrentar las etiquetas negativas, presentando el contexto complejo y multidimensional de la vida de las personas con TCS y otros trastornos mentales. En definitiva, estas historias presentan otros puntos de vista que pueden disminuir los prejuicios al mostrar que estas personas no solo se definen por su enfermedad (León, 2024).

 

Conclusión

El estigma relacionado con el consumo de sustancias se mantiene como un obstáculo para el proceso del tratamiento y para la integración social de las personas que lo sufren (Rovira et al., 2024).

Este proceso social, basado en prejuicios y estereotipos, ocasiona una situación de marginación que repercute de manera negativa en la salud a nivel mental, emocional y social de las personas que consumen sustancias. Este estigma se evidencia en los pensamientos, posturas y conductas habituales, incluso en políticas públicas y en las redes de servicio (Rovira et al., 2024).

Las medidas adoptadas hasta ahora han supuesto un gran adelanto, sin embargo, es necesario tomar más medidas a nivel cultural y estructural. Es indispensable modificar los enfoques individuales y las normativas, con el objetivo de que el estigma desaparezca y que las personas que sufren una adicción a sustancias tengan la oportunidad de conseguir una asistencia sin temor a ser juzgadas. Otra de las medidas que resulta importante es la capacitación de los profesionales para que puedan tener una mayor comprensión del estigma y cuenten con estrategias para tratar los prejuicios de forma eficaz. La concienciación sobre el estigma tiene que generalizarse al resto de población, favoreciendo el conocimiento sobre las sustancias y de las personas que consumen (Rovira et al., 2024).

En conclusión, es importante evaluar y reducir el estigma en personas con TCS en tratamiento por la adicción, con el fin de que tengan una buena evolución y que mantengan la abstinencia de la sustancia (Cassiani-Miranda et al., 2019).

 

Bibliografía

Calderón Calvo, C. (2021). El estigma en personas con patología dual como barrera de acceso y adherencia a recursos asistenciales. Norte de salud mental, 17 (65), 34-47. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8047262

Cassiani-Miranda, C. A., Campo-Arias, A., y Herazo, E. (2019). Trastornos por consumo de sustancias: entre las inequidades y el estigma. Duazary, 16 (2), 271-280. https://doi.org/10.21676/2389783X.2751

González Cobaleda, E. (2024). Las adicciones como causa de discriminación laboral por enfermedad: la complejidad sobre la obligación legal de los ajustes razonables. Revista Internacional y Comparada de relaciones laborales y derecho de empleo, 12 (3), 2282-2313. https://ejcls.adapt.it/index.php/rlde_adapt/article/view/1473

León Gayo, M. (2024). Comunicación y reducción del estigma y autoestigma en personas con adicción al alcohol. European Public & Social Innovation Review, 9, 1-14. https://doi.org/10.31637/epsir-2024-1048

Pascual Mollá, M., y Pascual Pastor, F. (2017). El estigma en la persona adicta. Adicciones, 29 (4), 223-226. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=289153037001

Rovira, J., Roig, A., y Ojeda, S. (2024). Guía sobre el estigma en el consumo de drogas. UNAD.

Sapag, J.C., y Velasco, P.R. (2020). Estigma hacia los trastornos mentales y adicciones: estudio en la atención primaria de Chile. Atención Primaria, 52 (5), 361-364. http://www.elsevier.es/ap

Redactado por Alicia Aranda Sánchez, psicóloga en periodo de prácticas en Orbium Desarrollo