El sueño es un proceso biológico esencial para la regulación neurocognitiva, emocional y metabólica. Cumple funciones críticas en la consolidación de la memoria, la regulación afectiva, la restauración energética y el funcionamiento inmunológico. La privación o fragmentación del sueño se asocia con deterioro cognitivo, mayor riesgo cardiovascular, alteraciones metabólicas y trastornos del estado de ánimo (Medic et al., 2017).

Los trastornos del sueño comprenden un conjunto heterogéneo de alteraciones que afectan la cantidad, calidad o sincronización del sueño, generando malestar clínicamente significativo o deterioro funcional (American Academy of Sleep Medicine [AASM], 2023).

Insomnio

El insomnio es el trastorno del sueño más prevalente. Se caracteriza por dificultad persistente para iniciar o mantener el sueño, o despertar precoz con incapacidad para volver a dormir, acompañado de repercusión diurna (APA, 2022). La prevalencia de síntomas de insomnio en población general oscila entre el 20% y el 30%, aunque el trastorno de insomnio crónico afecta aproximadamente al 10% (Riemann et al., 2017).

Frecuentemente se asocia a trastornos depresivos y de ansiedad, consumo de sustancias y estrés crónico. La hiperactivación fisiológica y cognitiva desempeña un papel central en su mantenimiento.

Un trastorno relacionado es el síndrome de piernas inquietas, caracterizado por una necesidad imperiosa de mover las piernas acompañada de sensaciones desagradables, que empeoran en reposo y durante la noche, interfiriendo con el inicio del sueño (AASM, 2023).

El tratamiento de primera línea para el insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), con eficacia superior y más duradera que los hipnóticos en muchos casos (Riemann et al., 2017).

Apnea obstructiva del sueño

La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno respiratorio caracterizado por episodios repetidos de colapso parcial o completo de la vía aérea superior durante el sueño, produciendo hipoxia intermitente y microdespertares (AASM, 2023).

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Ronquidos intensos.

  • Pausas respiratorias observadas por terceros.

  • Somnolencia diurna excesiva.

  • Cefalea matutina.

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo. La AOS no tratada se asocia con hipertensión, enfermedad cardiovascular, deterioro neurocognitivo y mayor riesgo de accidente cerebrovascular (Medic et al., 2017).

El tratamiento estándar es la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), junto con intervenciones sobre el peso corporal y factores de riesgo asociados.

Narcolepsia

La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por somnolencia diurna excesiva y alteraciones en la regulación del sueño REM. Se asocia con déficit de hipocretina (orexina) en el hipotálamo (Scammell, 2015).

Se distinguen dos tipos principales:

  • Narcolepsia tipo 1: con cataplejía y déficit de hipocretina.

  • Narcolepsia tipo 2: sin cataplejía.

Los síntomas característicos incluyen:

  • Episodios irresistibles de sueño durante la vigilia.

  • Cataplejía: pérdida súbita del tono muscular desencadenada por emociones intensas, con conciencia preservada.

  • Parálisis del sueño.

  • Alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas.

Estos fenómenos reflejan la intrusión de elementos del sueño REM en la vigilia.

El tratamiento incluye estimulantes del sistema nervioso central, moduladores del sueño REM y medidas conductuales estructuradas.

Trastorno de conducta del sueño REM

Durante el sueño REM normal se produce atonía muscular fisiológica. En el trastorno de conducta del sueño REM (TCSR), esta atonía desaparece, permitiendo que el individuo represente físicamente sus sueños, lo que puede provocar lesiones (AASM, 2023).

Es particularmente relevante porque puede constituir un marcador temprano de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson o la demencia con cuerpos de Lewy.

Parasomnias del sueño No REM

Las parasomnias son conductas o experiencias indeseadas que ocurren durante el sueño.

Sonambulismo

Consiste en episodios de deambulación o conductas automáticas durante el sueño profundo (fase N3). Es más frecuente en la infancia y suele remitir con la edad. En adultos puede asociarse a estrés, privación de sueño o consumo de alcohol.

Existe una variante denominada trastorno de ingesta alimentaria relacionado con el sueño, en el que la persona come de forma automática durante episodios parciales de despertar.

Terrores nocturnos

Son episodios de activación autonómica intensa (gritos, sudoración, taquicardia) acompañados de confusión y dificultad para consolar al individuo. Son más comunes en niños y suelen tener curso benigno.

Enuresis nocturna

Puede formar parte de las parasomnias en la infancia, especialmente cuando se asocia a sueño profundo.

Conclusión

Los trastornos del sueño constituyen un problema de salud pública de alta prevalencia e impacto funcional. Su adecuada evaluación requiere una aproximación clínica integral que considere factores médicos, psicológicos y conductuales.

La evidencia actual respalda intervenciones específicas para cada trastorno, siendo especialmente relevante la terapia cognitivo-conductual en el insomnio y el tratamiento con CPAP en la apnea obstructiva del sueño. La detección temprana no solo mejora la calidad de vida, sino que previene complicaciones médicas y psiquiátricas a largo plazo.

Un sueño reparador no es un lujo, sino un pilar fundamental de la salud mental y física.

Bibliografía

American Academy of Sleep Medicine. (2023). International classification of sleep disorders (3rd ed., text rev.; ICSD-3-TR). Author.

American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). Author.

Medic, G., Wille, M., & Hemels, M. E. H. (2017). Short- and long-term health consequences of sleep disruption. Nature and Science of Sleep, 9, 151–161. https://doi.org/10.2147/NSS.S134864

Riemann, D., Baglioni, C., Bassetti, C., Bjorvatn, B., Dolenc Groselj, L., Ellis, J. G., Espie, C. A., Garcia-Borreguero, D., Gjerstad, M., Gonçalves, M., Hertenstein, E., Jansson-Fröjmark, M., Jennum, P., Leger, D., Nissen, C., Parrino, L., Paunio, T., Pevernagie, D., Verbraecken, J., & Spiegelhalder, K. (2017). European guideline for the diagnosis and treatment of insomnia. Journal of Sleep Research, 26(6), 675–700. https://doi.org/10.1111/jsr.12594

Scammell, T. E. (2015). Narcolepsy. The New England Journal of Medicine, 373(27), 2654–2662. https://doi.org/10.1056/NEJMra1500587