El alcohol: la droga socialmente aceptada que puede destruir vidas
El alcohol es una sustancia psicoactiva legal, profundamente enraizada en las costumbres sociales. Se consume en celebraciones, reuniones familiares, encuentros laborales o simples momentos de ocio. Sin embargo, esa aparente inocencia social ha hecho que muchos no reconozcan a tiempo sus riesgos. Cuando su consumo se convierte en hábito o necesidad, puede derivar en una de las adicciones más destructivas.
Una droga legal con efectos engañosos
Diversos estudios han señalado posibles beneficios del consumo moderado de alcohol, como cierta relajación o mejora en la interacción social (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, 2021). De hecho, investigaciones médicas han sugerido que en personas mayores, el consumo leve puede estimular el apetito o mejorar el estado de ánimo (Di Castelnuovo et al., 2006). Pero estos efectos deben tomarse con cautela.
En realidad, el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Aunque al inicio puede generar euforia o desinhibición, esto es solo la antesala a una cadena de efectos negativos: somnolencia, alteración del juicio, pérdida de coordinación, visión borrosa y reducción de la atención (Volkow et al., 2016).
¿Cuándo empieza el problema?
Todo comienza de forma gradual. Una copa para relajarse, otra para celebrar, una más para dormir. Con el tiempo, estas situaciones se repiten con mayor frecuencia, y el organismo empieza a desarrollar tolerancia, necesitando más alcohol para sentir el mismo efecto. Este aumento del consumo puede convertirse en dependencia sin que la persona se dé cuenta.
La adicción al alcohol no discrimina. Afecta a jóvenes, adultos y personas mayores. Cualquiera puede verse atrapado en la espiral. Según datos de la OMS (2018), el consumo nocivo de alcohol causa más de 3 millones de muertes al año en el mundo.
El impacto del alcoholismo en la vida
Cuando el consumo se vuelve crónico, los efectos son devastadores. A nivel psicológico, aparecen irritabilidad, insomnio, celos patológicos o delirios. En el entorno familiar, se genera desestructuración, discusiones, maltrato y sufrimiento para todos los miembros. A nivel social, se observan conductas agresivas, accidentes, pérdidas de empleo e incluso delitos (Rehm et al., 2010).
Muchos testimonios coinciden: “cuando quieres darte cuenta, estás dentro de un círculo del que no puedes salir solo”. La dependencia es tal que, aunque la persona sea consciente del daño, no consigue dejar de beber sin ayuda.
La negación y el autoengaño
Una de las barreras más grandes es la negación. “Yo no soy alcohólico, solo bebo socialmente”, “puedo dejarlo cuando quiera”, “lo controlo”. Estas frases son comunes en las primeras fases de la adicción. Pero como afirma Alcohólicos Anónimos (2024), “una persona es alcohólica cuando su forma de beber le crea problemas y no puede dejar de beber”.
Algunos beben para combatir la ansiedad, la timidez o el dolor emocional. El alcohol actúa como un parche que no resuelve el problema, solo lo silencia momentáneamente. Pero el vacío vuelve, y con él, otra copa.
La familia: víctima indirecta
La familia sufre enormemente. No entiende los cambios de comportamiento, las mentiras, la agresividad. A veces, intenta controlar al afectado pidiéndole que deje de beber, pero esto suele generar más conflicto. “Cuando lo presionan, miente, se vuelve resentido con su entorno”, dicen quienes han vivido esta experiencia. El apoyo familiar es clave, pero también lo es el asesoramiento de profesionales.
Recaídas y recuperación
El proceso de recuperación no es lineal. Las recaídas son frecuentes, pero no deben interpretarse como un fracaso. Forman parte del aprendizaje. Se debe identificar qué factores las desencadenan: salir con antiguos compañeros de consumo, beber “solo una cerveza”, estados de ánimo negativos… y establecer estrategias para evitarlos (Miller & Rollnick, 2013).
¿Qué incluye un tratamiento eficaz?
Salir de la espiral del alcoholismo requiere ayuda profesional. Un tratamiento integral incluye:
- Desintoxicación supervisada: permite al cuerpo eliminar el alcohol de forma segura.
- Terapia individual y grupal: para trabajar aspectos emocionales, autoestima, manejo del estrés.
- Apoyo familiar: orientación a familiares para comprender la adicción y acompañar sin caer en la sobreprotección.
- Rehabilitación y prevención de recaídas: desarrollo de nuevos hábitos, fortalecimiento de redes sociales sanas, motivación continua.
En centros especializados como Orbium Adicciones, se cuenta con programas personalizados para cada caso, acompañados por psicólogos, psiquiatras y terapeutas especializados.
Bibliografía
Alcohólicos Anónimos. (2024). ¿Soy alcohólico?. Recuperado de https://www.aa.org
Di Castelnuovo, A., Costanzo, S., Bagnardi, V., Donati, M. B., Iacoviello, L., & de Gaetano, G. (2006). Alcohol dosing and total mortality in men and women. Archives of Internal Medicine, 166(22), 2437–2445. https://doi.org/10.1001/archinte.166.22.2437
Miller, W. R., & Rollnick, S. (2013). Motivational Interviewing: Helping People Change (3rd ed.). Guilford Press.
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. (2021). Alcohol’s effects on the body. https://www.niaaa.nih.gov/alcohols-effects-health/alcohols-effects-body
Rehm, J., Mathers, C., Popova, S., Thavorncharoensap, M., Teerawattananon, Y., & Patra, J. (2010). Global burden of disease and injury and economic cost attributable to alcohol use and alcohol-use disorders. The Lancet, 373(9682), 2223–2233. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(09)60746-7
Volkow, N. D., Koob, G. F., & McLellan, A. T. (2016). Neurobiologic Advances from the Brain Disease Model of Addiction. New England Journal of Medicine, 374(4), 363–371. https://doi.org/10.1056/NEJMra1511480
World Health Organization (WHO). (2018). Global status report on alcohol and health. https://www.who.int/publications/i/item/9789241565639