Tratamiento de adicción a la Heroína y Metadona

Adicción a la Heroína y Metadona

Desintoxicación de heroína y metadona

En los últimos años el consumo de heroína se había reducido bastante, sin embargo, hemos apreciado que vuelve a utilizarse. En muchos casos combinado con estimulantes.

También hemos apreciado un incremento en pacientes que desean realizar tratamiento para la desintoxicación y deshabituación de METADONA.

En ambos caso el tratamiento no es peligroso, pero requiere un tiempo de deshabituación ligeramente mayor que el de otras sustancias.

Tratamiento:

El abordaje varía dependiendo de la dosis de consumo actual. Si ésta es muy elevada se debe comenzar con su reducción hasta un punto en el que se puede retirar con apoyo farmacológico (que mas adelante se retirará también). Las fases de desintoxicación y deshabituación discurren en paralelo durante algún tiempo.

La HEROÍNA, también conocida como Caballo, potro, jaco, reina, dama blanca, etc. Es un derivado de la morfina que a su vez se extrae del opio. En su forma original la heroína es un polvo blanco cristalino blanco, inodoro y fino pero dependiendo del proceso de producción puede presentarse con otra textura y color. Durante mucho tiempo, la heroína se ha administrado por vía intravenosa (“pico”), pero la aparición del SIDA entre los heroinómanos explica que la tendencia actual sea la de fumar o aspirar el vapor resultante del calentamiento de la sustancia (“chino”), la aspiración intranasal de la sustancia, conocido popularmente como “esnifar” y el consumo por vía sublingual.

El consumo de esta droga provoca en la persona una alta dependencia y una alta tolerancia. Por este motivo, transcurridas varias horas desde la última administración de la sustancia, el adicto necesita una nueva dosis. La tolerancia aparece con rapidez. Se tiende a aumentar la cantidad de heroína para conseguir los mismos efectos que antes se lograban con dosis menores, lo cual desencadena una manifiesta habituación y dependencia. El uso continuado de la sustancia puede producir alteraciones de la personalidad, trastornos de la memoria, de ansiedad y depresión y una tremenda dependencia que hace que toda la vida del consumidor gire en torno a la sustancia,  la desestructuración familiar, situación de desempleo, ruptura de relaciones interpersonales, ausencia de recursos económicos

El síndrome de Abstinencia o conjunto de signos y síntomas que aparecen tras el abandono del consumo de heroína, se inician alrededor de las 8 horas de la última dosis, siendo máximo el malestar entre las 36 y 72 horas para decrecer progresivamente hasta los 5-10 días. Es el llamado “mono”. El síndrome de abstinencia presenta diferentes fases; en el estadio inicial aparece lagrimeo, sudoración, sensación de debilidad, deseo de la droga, bostezos y rinorrea, (secreción intensa de moco nasal). En la fase intermedia el sujeto se encuentra inquieto, con un alto grado de ansiedad, sufre temblores, dolores musculares, irritabilidad, piloerección, dilatación de las pupilas, insomnio, escalofríos, agitación psicomotriz. A medida que el cuadro de abstinencia progresa sobreviene diarrea, náuseas, vómitos, eyaculación espontánea, fuertes dolores y calambres en las extremidades, fiebres… Aproximadamente en una semana suelen desaparecer estos síntomas, aunque permanece el recuerdo constante de la droga. El síndrome descrito, aunque es percibido como insufrible por muchos heroinómanos, no reviste gravedad y puede superarse sin riesgo para la salud.

El consumo de METADONA se suele hacer por vía oral, aunque también puede ser inyectada intramuscularmente o endovenosa. El nivel de dependencia que desarrolla el adicto es menor al de la heroína, sin embargo también tiene alta capacidad de producir tolerancia. En cuanto al síndrome de abstinencia, este es más tardío, pero mucho más duradero. Hoy se utiliza en programas de mantenimiento (PMM) para adictos a heroína.