El estrés es el proceso que se pone en marcha cuando nos sentimos desbordados por las demandas del entorno.

Las demandas pueden ser positivas o negativas. Un premio o una boda pueden generar tanto estrés como un proyecto de fin de carrera o un trabajo exigente.

Para realizar adecuadamente algunas actividades se requiere un cierto nivel de estrés, de activación, que nos permite estar al 100%. En este caso hablamos de un estrés positivo o Eustrés.

Sin embargo cuando se mantiene en el tiempo y las consecuencias son negativas, invalidan a la persona y generan malestar lo denominamos Distrés.

Cuando detectamos una amenaza física o surge un pensamiento sobre consecuencias negativas para nosotros, se aprecian tres tipos de cambios:

  1. Nuestro cuerpo reacciona preparándose
  2. Valoramos el grado de peligro y de nuestras capacidades para resolverlo
  3. Actuamos en consecuencia (afrontamos, huimos, nos bloqueamos……)

Lo significativo, entonces, es si percibimos algo como peligro o no  y nuestra evaluación de las capacidades propias para responder a estas demandas.

Cuando el estrés dura mucho tiempo se produce un agotamiento físico y psicológico que afecta a la salud y a las capacidades personales. Es preciso escuchar las señales de peligro y actuar en consecuencia con las primeras alarmas.