El consumo de alcohol y drogas en España es un tema a la orden del día del cual cada vez se está tomando más consciencia debido a sus efectos nocivos tanto para la persona que consume como para las personas de su entorno.

 

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El consumo del alcohol está generalizado en la sociedad española y permanece estable desde hace tiempo. Más del 75% de la población general consume alcohol de forma más o menos habitual.

Después del alcohol, las drogas más consumidas en España son el cannabis, la cocaína, el MDMA (éxtasis) y las anfetaminas respectivamente. Aunque los últimos datos disponibles confirman que la prevalencia del consumo de cannabis y cocaína se ha reducido en los últimos diez años, los niveles asociados al cannabis y la cocaína en España siguen siendo superiores a otros países de la Unión Europea. Las estimaciones sobre el consumo de drogas ente adultos jóvenes (15-34 años) en España son: 17,1% para el cannabis, 3% para la cocaína, 1,3% para el MDMA y un 1% para las anfetaminas.

El consumo de alcohol y drogas está asociado en gran medida al ocio, razón por la cual aumenta los fines de semana. Esto genera una problemática en relación a la conducción ya que, muchas de las personas que consumen cogen el coche bajo sus efectos. El consumo de estas sustancias es uno de los factores contribuyentes fundamentales en los accidentes de tráfico en España.

Según el balance de seguridad vial de 2017, realizado por la DGT , el alcohol causó un 12% de los accidentes mortales y graves, y las drogas un 11%.

Aunque cada droga es en cierto modo distinta, se pueden clasificar en tres tipos: depresoras, estimulantes y perturbadoras.

DEPRESORAS:

La droga depresora del sistema nervioso central más consumida es el alcohol. Numerosos estudios han analizado los efectos de este consumo sobre la conducción:

  • Cuando el alcohol se absorbe en sangre, las reacciones y movimientos son más lentos. Aumenta el tiempo de reacción, por lo que se tarda más en tomar una decisión.
  • Aumenta la probabilidad de sufrir una distracción, así como la somnolencia, por lo que el conductor tiene más facilidad de quedarse dormido al volante.
  • La percepción se altera por lo que no se dispone de la información correcta y adecuada para interpretar las situaciones de tráfico.
  • Disminuye la concentración.
  • Aumentan los problemas de coordinación.
  • Mayores perturbaciones en la visión y sistema auditivo.

ESTIMULANTES:

En el caso de las drogas estimulantes del sistema nervioso central destacan la cocaína y las anfetaminas. En general, bajo los efectos de las drogas estimulantes:

  • Aumenta la activación e impulsividad
  • Disminuye la sensación de fatiga, por lo que se tiende a conducir durante más tiempo del recomendado.
  • Disminuye la percepción del riesgo, por lo que se afrontan más situaciones peligrosas (conducir a mayor velocidad o realizar maniobras temerarias).

PERTURBADORAS:

Dentro de las drogas perturbadoras destacan los derivados del cannabis, como el hachís y la marihuana, y muchas drogas de síntesis como el éxtasis o MDMA. En general, bajo los efectos de las drogas perturbadoras:

  • La percepción y la atención se alteran gravemente, por lo que no se interpretan adecuadamente las situaciones de tráfico.
  • Se producen alteraciones del pensamiento que llevan a tomar decisiones incorrectas e imprevisibles.
  • Disminuyen los reflejos y la coordinación motora provocando movimientos lentos e inadecuados

Como se ha visto, los efectos de las drogas durante la conducción traen consecuencias tanto para el resto de personas que circulan y pueden verse perjudicadas (incluso llegando a la muerte), como para el propio conductor. Éste puede sufrir daños físicos y psicológicos (consecuencia del accidente) e incluso la muerte.